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NARCOTRÁFICO Y GOBIERNO

La valiente Gobernadora María Eugenia Vidal, se colocó al frente de la lucha contra el narcotráfico en la Provincia de Buenos Aires a partir del 10/12/2015. Todos los anteriores gobernadores y candidatos a jefes de gobierno han hecho la vista gorda ante el avance de las drogas ilícitas, contribuyendo así por acción u omisión a la destrucción de la sociedad argentina.
La guerra contra los narcóticos debe ser exitosa si queremos vivir en un país de paz.

NARCOTRÁFICO Y GOBIERNO

“Y he de decir ansí mismo, 
porque de adentro me brota, 
que no tiene patriotismo 
quien no cuida al compatriota.” 
(Martín Fierro, La vuelta, Canto XXVII)

Aníbal Fernández, candidato a Gobernador de la Provincia de Buenos AiresPoder y gobernación
él mismo se autoproclama,
mientras el pueblo reclama:
“¡No más droga en la nación!”    
Negociados de a millón
lo hicieron rico e impune,
y aunque a ningún juez importune
su cómplice es la justicia,
y el poder lo beneficia
mientras al pueblo desune.

Dividir para reinar
es la estrategia usada,
por la mafia organizada
que codicia gobernar.
No quieren publicitar
su accionar en el delito,
y cuando la prensa el grito
alza en denuncia penal,
la dinastía feudal
le da carácter proscrito.

Legajo de piel prontuaria
maquillado en elecciones,
fraudes en las votaciones
y moral prostibularia.
Ilícita societaria
manchará el pabellón zarco (1)
con la sangre que estos narcos
a borbotones derraman,
mientras la patria se inflama 
de terroristas y anarcos.(2)

¿Qué pecado ignominioso
la nación ha cometido 
para haber hoy sucumbido 
ante estos zares mafiosos?
Este era un país precioso
y lo han devastado, hermano,
con este vicio malsano 
que incita al delito y mata,
míseramente retrata 
el paisaje narKourbano. (3)

Dinero y poder, su ley,
mediante la cual domina
la República Argentina,
sometiéndose a este rey.
En esclavitud la grey
vive el más profundo infierno,
sumida al castigo eterno,
pues las familias destruye 
quien el poder atribuye
a un brutal narcogobierno.

Toda una generación
ha descerebrado el hampa, 
y a los hijos de la pampa,
con muerte y trepanación.
Traidores a la nación,
libremente en cada esquina,
reparten su blanca harina 
criando miles de adictos:
¡Ya han causado sus conflictos
más muertos que en las Malvinas!

Se han robado a nuestros hijos
y los tienen dependientes, 
criando muertos vivientes,
y consumidores fijos. 
¡Vendrá mi gran regocijo
si su poder se deroga,
si la patria no se ahoga
en su venenoso charco!
¡Grito que “NO a los narcos”
y al imperio de la droga!

Autor: Rubén Sada.


(1) Zarco. Celeste.
(2) Anarco. Anarquista.
(3) El paisaje narKo en la Rep. Argentina ha crecido en los últimos años hasta el punto de contabilizar más muertos por temas de narcotráfico, que la cantidad de desaparecidos muertos por la dictadura militar. Esto no podría haber sucedido sin la complicidad del poder, sea por acción o por omisión, mirar para otro lado y garantizar impunidad en los últimos doce años.
Desde este sitio Web abogamos para que la impunidad reinante termine y los narcotraficantes sean condenados a cadena perpetua.
OBS. La palabra narKo está puesta con K a propósito, para enfatizar las responsabilidades políticas del narKogobierno que ha regenteado a la Rep. Argentina desde 2003 hasta 2015.


LA CENA (Contrapunto entre Edgardo Laluz y Rubén Sada)

LA CENA

—Rubén Sada—
Tengo un espacio vacío
y no es que lo tome a chanza,
cuando me cruje la panza
tiembla el músculo de frío.
El vacío, dentro mío,
es como el de astronomía,
requiere gastronomía
y que al menos una papa
llene el vacío del mapa
con planetas de energía.

—Edgardo Laluz—
Qué bueno, amigo Rubén,
hallarlo en esta porfía.
Tengo la panza vacía
y no puedo pensar bien.
Si quiere ser mi sostén,
capaz que a comer me invita,
el corazón me palpita,
por eso en versos lo enfrasco,
hoy me apetece un churrasco
que salga con papas fritas.

—Rubén Sada—
Si condimenta el churrasco
con un rico chimichurri,
capaz que le paso el curry
y se lo sirve del frasco.
Coma tranquilo, un atasco
seguro podrá evitar
si acompaña el paladar
con un buen tinto borgoña,
y lo acompaña su doña
con un alegre brindar.

—Edgardo Laluz—
Sabe, me quedé pensando
y aunque soy hombre de aguante,
le esquivo un poco al picante
que en versos me está nombrando.
Y no me tome por blando,
le pongo el pecho a la vida,
no desprecio su comida
ni el borgoña que me ofrece,
mas, le temo a los reveses
cuando llegue la salida.

—Rubén Sada—
¡No se me ponga tan flojo
como osito de peluche!
Cuando se calienta el buche
el rostro se pone rojo.
Pica el bofe como abrojo
pero le asentará bien
un tono rosado en
la mejilla es beneplácito,
mata todos los parásitos…
¡se lo asegura Rubén!

—Edgardo Laluz—
El picante cosa grata,
gustoso en el paladar,
pero lo hace lagrimear
cuando llega a la culata.
Es larga la serenata
y en el verso no me asusto,
este es el momento justo
pa’ una pregunta concreta…
¡Pídame alguna receta!
Que se la daré con gusto.

—Rubén Sada—
Yo necesito ingredientes
para carne sin espinas
de algún “bicho que camina”
y que contenga nutrientes.
Ponga algo entre mis dientes,
porque el asunto es espeso,
requerirá de usté el seso
si es cocinero, si es mago,
recéteme usted ¿cómo hago
pa’ cocinar con seis pesos?

—Edgardo Laluz—
La receta se la explica
hoy mi mente se ilumina,
esta me la dio Cristina
mientras que sushi mastica.
La mortadela es muy rica,
cuando con un pan se hermana
una feta, y no es macana,
eso ya le quita el hambre,
después le saca el fiambre
y lo guarda pa’ mañana.

—Rubén Sada—
Hasta para mortadela
tuve que ir al cajero,
mi bolsillo tiene agujeros,
la inflación está que vuela.
Al llegar, tuve secuela:
la máquina no funcionaba.
Ni seis pesos me entregaba,
no reconocía el chip,
y el formulario de AFIP
pa’ anotar, se lo choreaban.

—Edgardo Laluz—
Su verso es poco profundo
y aunque la plata no sobre,
“acá no existen los pobres,
porque este es el primer mundo”.
No crea que me confundo,
cuando le doy la receta,
si la operación concreta
seguro le sobra “tela”,
le dan, por la mortadela
“¡doce cuotas, con tarjeta!”

—Rubén Sada—
Voy a enunciar la receta
para invitarlo a comer,
proteínas ha de haber
en nuestra mesa discreta.
No me alcanza pa’ chuleta
y el condimento lo empacha,
el borgoña lo emborracha
y no hay ni migas de Bagley,
imitaremos a Marley:
¡le sirvo unas Kukarachas!

—Edgardo Laluz—
Entiéndame la respuesta,
no quiero ser descortés,
toy’ entrando a la vejez,
lo que es con “K” me indigesta.
Si me acepta la propuesta
a mi mesa está invitado,
y aunque ando medio ajustado
pa’ cocinar me doy maña,
cuando regrese de España
lo espero con un asado.

—Rubén Sada—
¡Doy gracias por el asado!
Yo, que lo quise invitar,
no lo pude conformar
y ahora soy el invitado.
Fue un asunto “descarnado”,
me dio pa’ que tenga y guarde,
y no quiero hacer alarde
ni es que el horario le enrostre,
yo invitaré con el postre,
pa’ que no se le haga tarde.

—Edgardo Laluz—
Es mi gusto en la ocasión
invitar, cuando es amigo,
y ya que en versos lo sigo
le daré la explicación.
Si es que me presta atención,
esperando su llegada,
preparo unas empanadas
fritas en casera grasa.
Si me visita en mi casa
no tiene que traer nada.

—Rubén Sada—
Ya que no he de llevar nada
a su hospitalario asado,
llevaré unos invitados
de la “gran familia” Sada:
Mis cinco hijos, cuñada,
mis veinte primos, tres tíos,
mi nuera y el yerno mío,
mi abuela y sus treinta nietos
y pa’ mi perro, “Esqueleto”,
prepárele un buen vacío.

—Edgardo Laluz—
Eso no es ningún problema,
es el rancho de un paisano
que lo estrecha entre sus manos
pa’ resolver el dilema
yo le presento un esquema
porque a la verdad me ajusto
no crea que yo me asusto
por la familia que adora,
confírmeme bien la hora…
¡no me haga esconder de gusto!


—Rubén Sada—
Bueno, mi querido amigo,
hasta entonces y nos vemos…

—Edgardo Laluz—
a la vuelta nos veremos!
si me sigue yo lo sigo.

—Rubén Sada—
Desde mi alma lo bendigo,
la cena está organizada,

—Edgardo Laluz—
asado con empanadas!
y el vino pondrá su luz

—Rubén Sada—
Salud a Edgardo Laluz
le desea Rubén Sada.

Autores: Edgardo Laluz y Rubén Sada.



LA FERRETERÍA (Contrapunto entre Delia Arjona y Rubén Sada)





LA FERRETERÍA

— (Delia) —
¡Buen día, don ferretero!
necesito unos cositos
para tapar agujeritos…
y algunos grandes agujeros.
Miden esto, no exagero,
no son nada chiquititos,
por eso los necesito,
porque pasa la humedad,
y le digo la verdad,
¡me hace falta un pendorchito!

— (Rubén) —
Pendorchitos no tenemos,
ni tampoco unos pendorchos, 
tape el agujero con corchos
y si no lo logra, vemos.
No es cuestión de que le erremos,
hable claro y no a lo chino,
traiga la medida, opino,
mil modelos no son poco,
no me haga volver loco,
que yo no soy adivino.

— (Delia) —
¡A los chinos yo ya fui!
Pero no entendían nada.
Me sacaron a patadas,
por eso vine hasta aquí.
El agujerito medí,
creo que es de este grosor,
tiene un coso alrededor.
Serviría un pitillito,
que fuera así de gordito,
¡durito, mucho mejor!

— (Rubén) —
¡Está alterando mi psique!
Y le advierto en este acto:
Debe conseguirlo exacto.
¡La vida no me complique!
Mejor el “modelo” explique,
Descríbame cómo es
del derecho y del revés,
y dígame cuánto mide.
¡Mire el cartel! No lo olvide,
ningún cambio habrá después.

— (Delia) —
Que no es modelo de nada,
¡si no es una mujer!
Usted no logra entender,
y no quiero ser pesada.
Pero me siento cansada,
no entiendo lo que me expone,
busque en todos los cajones,
¡yo con usted no discuto!
Necesito algún pituto
¡seguro tiene a montones!

— (Rubén) —
¡No se sulfure ni enoje,
dígame forma y tamaño!
Los hay huecos como un caño
y rellenos, lo que antoje.
En este tire y afloje
de palabra un tanto brusca,
si usted ahora no se ofusca
yo le quiero preguntar,
si es de colgar o apoyar,
y de qué color lo busca.

— (Delia) —
Es de enganchar, y el color
dígame algo que combine,
pues yo por eso aquí vine,
a que me oriente, señor.
El cielo raso es color
limón, o más bien banana,
la puerta es color manzana,
la pared es tono frambuesa,
el piso es color cereza,
matiz guinda es la ventana.

— (Rubén) —
Lo que usted busca, mujer,
no lo tenemos, presumo,
pero le escucho y asumo
que ahora le he de entender.
La compra usted sale a hacer,
vender es mi sacerdocio,
pero equivocó el negocio:
¡Aquí es la “ferretería”!
Al lado es la “frutería”
y el verdulero es mi socio.

— (Rubén) —
Compartimos el humor
y a media letra nos vamos

— (Delia) —
pero en los poemas dejamos
grageas de inmenso amor.

— (Rubén) —
Unidos con el dulzor
de la rima improvisada,

— (Delia) —
va entonando la encordada
al vibrar de una bordona,

— (Rubén) —
se despide Delia Arjona
y agradece Rubén Sada.

Autores: Delia Arjona / Rubén Sada.Publicado en el libro DE DIEZ: FLOREOS, CONTRAPUNTOS Y DÉCIMAS ENRIQUECIDAS.






VERSOS DE ALTO VUELO (Payada voladora entre Edgardo Laluz y Rubén Sada)

VERSOS DE ALTO VUELO

—Edgardo Laluz—

Buen amigo, Rubén Sada,
lo saludo en este día
y le dejo mi poesía
en décima improvisada.
Cuéntele, si es que le agrada,
a este paisano chambón,
ya que en breve es la ocasión
deja el pago y su querencia,
¿cómo ha sido su experiencia
de viajar en un avión?

—Rubén Sada—
Amigo Edgardo Laluz,
lo seguiré en este encierro,
así como a Martín Fierro
lo escoltó su amigo, Cruz.
Al viajar en aerobús
no tengo miedo a la altura
porque tengo la cultura
de la golondrina hispánica
que sin miedo a cuenca oceánica
migra a España en su aventura.

—Edgardo Laluz—
Más de mil horas de vuelo
tengo desde corta edad,
como un ave de verdad
dejé mi marca en el cielo.
Aunque sufrí un desconsuelo
en aquella tardecita,
cuando ese señor me grita
y en su decir me argumenta:
“Ya cumpliste los cuarenta,
pa’ vos no hay más calesita”.

—Rubén Sada—
En el arte de volar
no hay temor que a mí me estruje,
vuela el relámpago y cruje
sin tenerle miedo al mar.
Mil vuelos pude elevar
con la fémina más bella,
treinta y tres años con ella
mil veces me llevó al cielo
y en acompasado vuelo
pudimos ver las estrellas.
  
—Edgardo Laluz—
Por lo que me está contando
usted es casi un astronauta,
y en versos me da la pauta
que es un experto al comando.
Yo, a las estrellas, volando,
también llegue decidido,
y en el sueño, sorprendido,
no va y me encuentra mi amada
acaballado en la almohada
con los brazos extendidos.

—Rubén Sada—
Una experiencia fantástica
brinda nativa aerolínea,
pone experiencia sanguínea
incluyendo arte y “plástica”.
La “pilota” es entusiástica,
bien aterriza y despega
por los pasajeros brega,
tiene clase, tiene estilo,
yo me quedo bien tranquilo
pues pilotea “la griega”.

—Edgardo Laluz—
Su postura es arriesgada,
en esa no lo acompaño.
Me desprendo del rebaño
por la “pilota” nombrada.
Aunque está muy bien formada
y dibujadas sus zonas,
sus pechos son dos bordonas
que vibran en el escote…
tengo temor que le exploten
en vuelo las siliconas.

—Rubén Sada—
Me hicieron tanto problema
por exceso en el quilaje
que el peso, que el equipaje…
el asunto está que quema.
Yo le dije: “Usted blasfema,
la maleta me la embarca,
no soy ningún oligarca
pues mi bodega está en línea,
y en cambio, nuestra ‘Aerolíneas
tiene vacías las arcas’”.

—Edgardo Laluz—
No tiene quién lo respalde,
sólo usted sigue esa línea,
viajando en una aerolínea
manejada por Recalde.
Tal vez las cuentas le salde,
aunque, pa’ mí es imposible.
Le cuento que es muy factible
le pidan en un rincón,
antes que suba al avión…
¡la plata pa’l combustible!

—Rubén Sada—
Antes que suba al avión…
esto sí que fue otra historia,
que opacó mi trayectoria
de hombre macho y bien varón.
Le acerté doble intención
al policía amanerado
que me dijo entusiasmado:
“¡Lo tengo que ‘revisar’,
porque aquí intentan pasar
contrabando camuflado!”

—Edgardo Laluz—
¡Lo que cuenta no me extraña!
Perdón si sueno atrevido.
Usted viaja muy seguido,
no digo que tenga mañas.
Mas, si el señor lo acompaña
lejos de meterlo preso,
si descubre de ex profeso
cuando al palparlo se expande,
que el contrabando es muy grande…
¡seguro que le da un beso!

—Rubén Sada—
La Argentina y el avión
sufriendo están, atentados,
carretean suelos minados
con riesgo de una explosión.
La “pilota del sillón”
puso bombas en la pista,
con intención narcisista,
de endilgar muy mala suerte.
¡Que la patria arranque fuerte!
¡Despegará! Ya está lista.

—Edgardo Laluz—
La pilota de este vuelo
se la pasó improvisando,
ocho años carreteando
sin poder llegar al cielo.
Ella cumplió sus anhelos…
decepción en el pasaje.
Hoy después de tanto ultraje
y a pesar de los reveses,
el diez, como tantas veces…
¡salimos en otro viaje!

—Rubén Sada—
Despegamos de la mano
uniendo vuelo de versos…

—Edgardo Laluz—
Llegamos al universo
como dos buenos paisanos…

—Rubén Sada—
“Unidos sean los hermanos”
con décima improvisada…

—Edgardo Laluz—
Carreteamos la payada
más ligero que avestruz…

—Rubén Sada—
Despegó Edgardo Laluz
en vuelo con Rubén Sada.


Autores: Edgardo Laluz y Rubén Sada. 
Payada escrita mediante Facebook el 2/12/2015.


COPLAS CON SABOR A PIZZA (Contrapunto con Edgardo Laluz, payador de Lezama)



COPLAS CON SABOR A PIZZA


—Edgardo Laluz—
Hay una gran diferencia
entre su copla y la mía,
su copla tiene poesía,
la mía, casi inconciencia.
Su copla tiene experiencia,
la mía escaso argumento,
su copla tiene talento,
la mía poco cartel,
usted plasma en un papel,
mis coplas las lleva el viento.

—Rubén Sada—
Salen a volar al viento
como pájaros, las coplas,
se alzan al aire, que sopla
y aunque se escapan, las siento.
Pero tengo un sentimiento
de quererlas atrapar,
las quiero en jaula enjaular
y que adornen mi vergel,
y si están en mi papel…
¡las volveré a oír cantar!

—Edgardo Laluz—
Suelte sus coplas al viento,
nunca las tenga encerradas,
las coplas de Rubén Sada
no las manean los tientos.
Expresan sus sentimientos
cuando salen en su viaje,
se pierden en el celaje
y roban en sus albores
el perfume de las flores
pa’ soltarlo en el paisaje.

—Rubén Sada—
Si mi copla verbalizo
se llena mi boca de afta,
pero mi tanque de nafta
lleno, en la mente diviso.
Por eso es que yo preciso
gastarme ese combustible
escribiendo, en lo posible
porque esto es lo que me gusta,
perder mis versos me asusta
y es, si se vuelan, horrible.

—Edgardo Laluz—
Me gusta la copla libre
como el pájaro cantor,
como un relincho de amor
que hace que mi oído vibre.
No hay quien se desequilibre
ante tremenda verdad,
es eterna lealtad
cuando sale y se completa,
del corazón del poeta
y gana su libertad.

—Rubén Sada—
Copla, tarea fantástica
para uno expresarse libre,
copla de grueso calibre
echa a la corrupción, drástica.
También hay copla entusiástica
que te saca una sonrisa,
copla en métrica precisa,
copla gauchesca, humorística,
rica en arte, copla artística,
más rica que buena pizza.

—Edgardo Laluz—
¡Se me fue por la comida!
Y ya me está dando hambre.
Mis tripas son como alambre,
ya las tengo retorcidas.
Yo le doy la bienvenida
A su verso de alta escuela,
pínteme con su acuarela
si a mi pedido se acopla,
y prepáreme una copla
que sea de mozzarella.

—Rubén Sada—
La copla de mozzarella
es la copla más poética,
alimenta la genética
y ejercita boca y muelas.
Es copla que me consuela
cuando mi alma gime y llora,
la que mi cuerpo atesora
y a mi mente es muy profusa,
que inspira la mejor musa:
¡una “muzza” inspiradora!

—Edgardo Laluz—
Me gustó dejarle el pie
para un remate certero,
y se metió al entrevero
como es costumbre en usted.
Y como le tengo fe
le confío mis renglones,
pa’ que en sus inspiraciones
a su “muzza” le proponga
una décima en milonga
de jamón y con morrones.

—Rubén Sada—
Difícil lo que me impone,
desafío gastronómico,
el entrevero agronómico
de jamón y con morrones.
Grande de ocho porciones…
¡marche una copla “especial”!
que acompaña a una “Cristal”
en nuestras copas servidas,
brindemos por nuestras vidas
con un verso decimal.

—Edgardo Laluz—
Anoche, mientras dormía,
soñé coplas en mi mente,
¡brotaban como un torrente
con su dulce melodía!
En un corral las tenía
y al quererlas entablar,
ya no las pude encontrar,
no había quedado ninguna,
y me confesó la luna…
¡que habían echado a volar!

—Rubén Sada—
A mí también me ha pasado,
¡usted y yo somos iguales!
El subconsciente a raudales
fabrica versos rimados.
Es triste cuando, olvidados
nos dejan, de forma cruel.
Si uno a la poesía es fiel,
¿por qué ella quiere escapar?
Para poderla atrapar
a mano: ¡lápiz/papel!

—Edgardo Laluz—
Por las coplas que le cuento
y describo en mi relato,
le via’ pedir un barato,
es amigo y lo descuento.
Por eso pongo el acento
de buscarlas con empeño,
me dijeron lugareños
que las tiene embozaladas
el paisano Rubén Sada,
allá en los pagos quilmeños.

—Rubén Sada—
Quilmes, amigo y hermano,
saluda al pago Lezama.

—Edgardo Laluz—
Hoy se ha encendido otra llama 
para entibiar dos paisanos.

—Rubén Sada—
Las coplas en nuestras manos
perfumaron como nardos

—Edgardo Laluz—
y crecen como los cardos
de la amistad al vaivén…

—Rubén Sada—
coplas de Sada Rubén
con las de Laluz Edgardo.


Contrapunto por Facebook de los autores Edgardo Laluz y Rubén Sada. 29-11-2015




EL BRUTO Y LA DAMA (Contrapunto humorístico)

Contrapunto entre Delia Arjona y Rubén Sada




EL BRUTO Y LA DAMA

— (Delia) —
¿Puedo pedirte un favor?
Comer el dulce del tarro
con los dedos, es bizarro,
¡con la cuchara es mejor!
Enseñarte a ser “señor”
es lo que siempre he intentado,
más prolijo y educado,
para ser un “caballero”.
Por eso es que te sugiero
¡no seas bruto y descuidado!

— (Rubén) —
A la historia retrocedo:
Antes que se inventara
el cuchillo o la cuchara
lo más rico eran los dedos.
Comer con mis manos ¿puedo?
La tierra nutre cutículas
con vitaminas agrícolas.
Minerales ingerir
me hace de veras, sentir
un verdadero “terrícola”.

— (Delia) —
¡No seas guarro, amorcito!
Se inventaron los cubiertos.
En comer serás experto
¡y muy bien educadito!
Otra cosa solicito:
ya no te limpies los dientes,
no delante de la gente,
¡cuánta vergüenza que siento!
para mí es un sufrimiento
verte con escarbadientes.

— (Rubén) —
Esto sí es buena invención
para higienizarme el buche,
de esos molestos peluches
que arruinan la digestión.
Pero si hay prohibición
de que me escarbe los dientes,
para ahorrar escarbadientes,
y el usarlos te joroba,
las pajitas de la escoba
serán los equivalentes.

— (Delia) —
Nuevamente te repito
¡esto es cuestión de modales!
Y cuando hacemos sociales
serás todo un señorito.
Que no se ve muy bonito,
la gente queda mirando,
cuando empezás eructando
con un sonido tan fuerte,
y que a nadie le divierte
¡se nos quedan observando!

— (Rubén) —
Quiero ser un señorito,
mas no lo puedo evitar,
pero es que al no convidar 
tengo en la panza un sapito.
Las brisas, leves vientitos
que me están inflando el cuajo,
buscarán cualquier atajo,
y excusame esta diatriba,
si no salen por arriba
saldrán con fuerza de abajo.

— (Delia) —
¿Vez lo que te estoy diciendo?
Esos vientos horrorosos,
para nada silenciosos,
¡que ya los estoy sintiendo!
Quiero que vayas sabiendo,
aprender buenos modales,
los aseos personales
es mi deseo que cuides.
Que tus medias no descuides
¡dañan mis fosas nasales!

— (Rubén) —
El agüita hay que cuidar,
porque es cara y escasea,
quien la gasta o mal emplea
¡se vuelve luego a ensuciar!
¿Por qué me voy a bañar
si el ahogarme me aterra?
Por el agua habrá una guerra
con bombas y mucho ruido,
debido a esto la cuido...
porque yo “amo a mi tierra”.

— (Delia) —
Debo levantar persianas,
que se vayan los olores,
son muy fuertes tus sudores
¡Tengo que abrir las ventanas!
Lo bueno de las mañanas,
el café bien calentito,
con el pan bien tostadito,
que me traés de inmediato,
lo positivo rescato,
¡qué desayuno exquisito!

— (Rubén) —
Perfecto, a desayunar,
pasándole lengua al plato,
chuparse el dedo es sensato,
si es exquisito el manjar. 
Luego al final, a eructar
con un gigantesco eructo,
que salga por el conducto
todo lo sucio, lo insano,
y lavarse bien las manos,
como dama y como bruto.


Autores: Delia Arjona y Rubén Sada

LA SUEGRA (Payada satírica con Edgardo Laluz)


—Edgardo Laluz—
¡Muy buen día Rubén Sada!
Hoy voy abrir la ventana,
es una linda mañana
pa’ la copla improvisada.
Siguiendo por la pisada,
tejiendo algún decimal,
si es que usted me tira un pial
capaz el día me alegra,
le cantamos a la SUEGRA:
¡ese ser tan especial!

—Rubén Sada—
El tema, ¡qué bien! Me alegra,
le doy reconocimiento
porque créame, no miento,
fue ella mi única suegra.
Mi homenaje aquí se integra
con otro que toma encuadre,
y es que estos versos, compadre,
hasta el cielo me emocionan…
¡Mi suegra: buena persona,
buena esposa y buena madre!

—Edgardo Laluz—
Yo aunque nunca fui un galán
supe tener varias de ellas,
y tranqueando en esa huella
desmonté en más de un zaguán.
Y aunque nunca fui un "don Juan"
acá una duda me aqueja,
hoy mi verso lo refleja
y en pensamientos me agobio:
Pa’ mí me ponía de novio…
¡pa’ estar cerca de las viejas!

—Rubén Sada—
Hombre de mucha experiencia
ha resultado Laluz,
ha cargado con la cruz
del noviazgo, qué gran ciencia.
Quizá en su noble conciencia
también quiera agradecer
lo que tuvo que aprender
con tanto lío y desmadre,
toda suegra antes fue madre
y antes de eso, mujer.

—Edgardo Laluz—
La actual está bajo tierra,
ya no se ven sus albores.
Yo a veces le llevo flores,
uno a los lazos se aferra.
Solo el pensarlo me aterra,
siento un dolor espontáneo
que me atraviesa hasta el cráneo,
pero esa es su voluntad…
¡Trabajar en la ciudad
manejando el subterráneo!

—Rubén Sada—
Tiene prensa tan proterva
la de Bonafini Hebe
por hablar lo que no debe
y escucharla me exacerba.
Su discurso sí que enerva
y por eso, no me callo,
sugiero cambiarle el sayo
y en vez de “Madres” y “Abuelas”
le otorgue el pueblo secuela:
“Suegras de Plaza de Mayo”.

—Edgardo Laluz—
Yo a ella en una ocasión
le pregunté, pa’ saber…
¿qué animal gustaría ser?
¿cree en la reencarnación?
—Sí— me dijo de un tirón,
—¡sería volver a vivir!—
Y me expresó en su sentir:
—Vívora, para picar—
y ahí le tuve que aclarar:
—¡No! No vale repetir.

—Rubén Sada—
Suegras hay de toda entraña:
avispa, garza, gorriona,
gata, tigresa, leona,
rata, víbora o araña.
Cada cual tiene sus mañas:
“a su yerno aconsejar,
a su hija cuidar y hablar”,
siempre debemos ser cautos:
las suegras, como los autos,
hay que saber manejar.

—Edgardo Laluz—
Con una que conviví
tuvimos una ocasión,
una grave discusión
y por eso le advertí:
—Usted, suegra, para mí
es una madre y anote,
discúlpeme que me brote,
pues me pone como brasa
que me agarre la tenaza
pa’ depilarse el bigote.

—Edgardo Laluz—
Un negro me contó cuando
hace de esto varios años
su suegra se metió al baño
justo que estaba orinando.
Se quedó tartamudeando
y aunque al final se reintegra,
de contarlo no se alegra,
la situación la atormenta
pues todo el barrio comenta:
la vieja “se las vio negras”.

—Edgardo Laluz—
Pa’ el amigo Rubén Sada
cercenado en su expresión,
con modesta inspiración,
va mi copla improvisada.
¡Taba linda la topada!
Con humor y sentimiento,
y con débil argumento
el verso se desintegra,
y a Hebe como a la suegra…
¡se la llevaron los vientos!

—Rubén Sada—
En décimas compartidas
ya nos vamos saludando…

—Edgardo Laluz—
yo lo sigo, improvisando:
¡Soy también de la partida!

—Rubén Sada—
La suegra quedó ofendida
y nos apagó la luz…

—Edgardo Laluz—
¡Y Hebe se hace la cruz
por derrota no esperada!

—Rubén Sada—
Brilló en Quilmes Rubén Sada,
brilló en Lezama Laluz.



LA RISA ES MEDICINAL


Consigna: Repetir Versos Nº 3, Nº 7 y pie. (Décimas asonantes)

LA RISA ES MEDICINAL

Hoy me vine caminando 
porque la calle está dura.
En la casa e’ la cultura,
cuando me iba acercando,
mucha risa iba escuchando,
clima festivo y jovial,
la risa es medicinal,
y no supe bien por qué,
al acercarme escuché:
ja, ja, ja - ja, ja, ja, ja.

Relatos que son un chiste
Carlitos daba lectura,
en la casa e’ la cultura,
no existe la mueca triste.
Carlitos es un despiste
cada página es genial,
la risa es medicinal,
estamos de parabién,
con Sorini y Bolú...men
ja, ja, ja - ja, ja, ja, ja.

Una fiesta parecía,
cada sonrisa era pura,
en la casa e’ la cultura,
todo era algarabía.
Contagiaban la alegría,
una terapia vital,
la risa es medicinal,
y yo me fui contagiando,
mientras seguía escuchando:
ja, ja, ja - ja, ja, ja, ja.

Yo, que río de mí mismo,
y me gusta la escritura,
en la casa e’ la cultura,
dejé afuera el pesimismo.
Me hará bien al organismo
un beneficio mental,
la risa es medicinal,
es curación para el alma,
son cosquillas en la calma:
ja, ja, ja - ja, ja, ja, ja.

La risa es un tema clínico,
es medicación segura,
en la casa e’ la cultura,
fue como un shock vitamínico.
Un resplandor lumínico
que reemplazó a mi mutual,
la risa es medicinal,
necesario el buen humor,
complemento del amor:
ja, ja, ja - ja, ja, ja, ja.

Esto es como una farmacia,
con la pócima que cura,
en la casa e’ la cultura,
el remedio era la gracia.
Se olvidaba la desgracia,
el trato era muy cordial,
la risa es medicinal,
para ir de enfermo a sano,
¡agregá en lo cotidiano:
ja, ja, ja - ja, ja, ja, ja!

Dedicado a Carlos A. Sorini.

Autor: Rubén Sada - Publicado en el libro DE DIEZ
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